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Woody Allen y París de los años veinte

En esta primera entrada del blog voy a hablar sobre una de mis películas favoritas de estos últimos años, Midnight in Paris. Para aquellos que no hayan visto el film, a modo de pequeña sinopsis, trata sobre Gil Pender, (Owen Wilson), un guionista norteamericano que llega a París con su prometida Inez (Rachel McAdams) y sus suegros por un viaje de negocios. Obsesionado con dejar su trabajo actual y dedicar su vida a ser un gran escritor, sueña con los dorados años veinte parisinos y sus grandes ídolos de la literatura, la música, el cine y la pintura. Durante un paseo nocturno por las maravillosas calles de la ciudad se verá envuelto en un fantástico viaje en el tiempo donde conocerá a grandes artistas del siglo XX como Hemingway, Dalí, Picasso o el matrimonio Fitzgerald, y los locales que solían frecuentar.

A mi parecer, Woody Allen (Allan Stewart Konigsberg) es uno de los directores más importantes de nuestro tiempo. Sin embargo, no es objeto de predilección para todos, ni todos sus trabajos son joyas. Y aunque todos conocemos al pequeño director neoyorquino, éste no siempre estuvo interesado en el cine. En sus propias palabras: «Sólo empecé a interesarme por el cine tras la escritura del guión de ¿Qué tal, Pussycat? Como guionista, estaba obligado a estar en el plató y a mirar lo que allí sucedía. […] Cuando se estrenó no pude soportarla. Me sentí profundamente avergonzado y humillado por la experiencia. Juré que nunca más escribiría otro guión para el cine a menos que pudiera dirigir la película. Y fue así como me inicié en el mundo del celuloide.» (SCHICKEL, 2005: 73)

Pero hablemos del film que nos incumbe. Midnight in Paris intenta representar distintas épocas de Francia. Para ello, es necesario un gran trabajo previo, y es que no sólo es importante saber que en el 27 de la rué de Fleurus vivía Gertrude Stein, sino que también es necesario saber cómo vestían, cómo actuaban, qué pensaban y cómo eran esos personajes que interactúan con el París de los años veinte.

Para saber hasta que punto Allen fue fiel a la historia es necesario investigar a los intelectuales que aparecen en el film. Puesto que son muchos, aquí sólo hablaré de algunos.

Ernest Hemingway nació en Illinois en el seno de una familia de clase media. Escribió la obra París era una fiesta -obra póstuma publicada en 1964-  esencial para entender parte del ambiente del París de los años veinte. Hemingway habla de su vida durante aquellos años en París, donde se mudó en 1921 para trabajar como corresponsal del Toronto Star (MANUEL, 1987: 52). En el libro aparecen tanto su relación con Scott Fitzgerald cómo con Gertrude Stein. Aquí una de las primeras impresiones de Stein:

«Miss Stein era muy voluminosa, pero no alta, de arquitectura maciza como una labriega. Tenía unos ojos hermosos, y unas facciones rudas, que eran de judía alemana, pero hubieran podido muy bien ser friulanas, y yo tenía la impresión de ver a una campesina del norte de Italia cuando la miraba con sus ropas y su cara expresiva y su fascinador, copioso y vívido cabello de inmigrante, peinado en un moño alto que seguramente no había cambiado desde que era una muchacha.» (HEMINGWAY, 1987: 22)

De Scott Fitzgerald cuenta especialmente sus problemas con el alcohol y la relación que mantenía con su mujer Zelda, enferma de esquizofrenia. Ambos eran muy excéntricos hasta el punto de hacer peligrar el matrimonio Hemingway. El escritor Donaldson opina que Scott “reconocía su debilidad por la bebida como algo complementario de la esquizofrenia de ella.” (DONALDSON, 2002: 66) Todo ello hizo que la relación entre ambos matrimonios desapareciera con el tiempo.

Por su parte, Gertrude Stein escribió “en el siglo XX la pintura es hecha en Francia, pero por los españoles.” (STEIN, 1959: 9) Stein se mudó en 1903 a 27 de la rué de Fleurus con su hermano. Más tarde pasaría a compartir el piso con Alice B. Toklas, quien aparece momentáneamente en el film la primera vez que Hemingway va a visitarla. Pronto Gertrude Stein fue conocida como “la madre del modernismo” gracias al respeto y la admiración de todos los artistas que acudían a visitarla a su piso. (PIÑERO, 2004: 3).

Es por todos sabido la relación fraternal que mantenía con Picasso, de la que hay abundante material fotográfico y literario. Stein escribió un libro titulado Picasso donde habla del pintor y de sus vivencias con él. Picasso, por su parte, hizo un maravilloso retrato de Gertrude Stein que aparece en el film, justo encima de su sillón. En la misma sala, se puede ver el cuadro de Cézanne, Bathers, hecho durante 1890-1892.

Aparecen, además, dos personajes importantes para el cine surrealista: Salvador Dalí y Luís Buñuel. Cuando el protagonista conoce al famoso pintor, le acompañan dos personajes más del mundo del surrealismo: Man Ray, impulsor del dadaísmo y el surrealismo en Estados Unidos, y el famoso cineasta Luís Buñuel.

Buñuel es un personaje especial puesto que gracias a sus trabajos fue el único cineasta aceptado en la vanguardia. Fue por aquella época cuando Buñuel explicó a Dalí un proyecto que iba a financiar su madre (MINGUET, 2003: 37). En palabras del propio Dalí: “su idea me pareció sumamente mediocre” (DALÍ, 1993: 220). Pero, finalmente, Dalí puso de su parte participando en la redacción del guión e hicieron Un perro andaluz. El film se convirtió en la tarjeta de presentación de Luís Buñuel para integrarse en la cima de la cultura europea del momento.

El pintor la define de la siguiente manera:

«Le chien andalou era la película de la adolescencia y la muerte, que iba yo a clavar en el corazón mismo del ingenioso, elegante e intelectualizado París, con toda la realidad y todo el peso del puñal ibérico, cuyo puño está hecho del suelo sangriento y petrificado de nuestra prehistoria y cuya hoja está hecha de las llamas inquisitoriales de la Santa Inquisición Católica, mezcladas a los cánticos del acero turgente y candente de la resurrección de la carne.» (DALÍ, 1993: 226)

Otros personajes importantes del film serían Cole Porter, del que Allen es fan declarado y que ya ha hecho referencias a él en otros films como en Días de radio o en Hannah y sus hermanas, donde reprochará a una de las chicas diciendo: “No te mereces escuchar a Porter. Lo tuyo son los músicos que parece que acaban de apuñalar a su madre.” (POMET, 2004: 266)

Finalmente, cuando el protagonista viaja a la Belle époque conocerá a Toulouse-Lautrec, Degas y Gauguin, todos ellos grandes artistas.

Como conclusión, debemos decir que pese a que algunos personajes se quedan cortos en cuanto a la complejidad de su carácter, como Scott Fitzgerald, el film de Allen es una maravillosa recreación histórica que te transporta a los años veinte parisinos y hace de todos estos artistas personas más cercanas a nosotros.

Allen juega con la realidad histórica y la ficción, usando a su protagonista -a mí parecer su alter ego- como comodín para relatar una historia donde todos y cada uno de los grandes artistas del momento se entrelazan entre sí. El mensaje final, la voluntad que muchos tenemos de vivir en el pasado porque creemos que es mejor, para el director es algo que se ha repetido a lo largo de la historia. Como dice el protagonista, mientras él sueña con los años veinte, Adriana sueña con la Belle époque, y Degas, Gauguin y Toulouse-Lautrec sueñan con el Renacimiento. Así pues, aunque admiremos otras épocas no debemos menospreciar el momento que estamos viviendo.

No es la primera vez que el director hace escoger a su personaje protagonista entre un mundo “ficticio” y el real. En La rosa púrpura del Cairo (1985), Cecilia, interpretada por Mia Farrow, se verá obligada a escoger entre el mundo perfecto, aunque de ficción, y un mundo en plena depresión norteamericana, con un marido alcohólico y que la maltrata, aunque real. En el caso de Cecilia, igual que Gil, escoge el mundo real aún sabiendo la dureza de la realidad.

Bibliografía

  •  DALÍ, S. La vida secreta de Salvador Dalí. La caja de Pandora 1. Barcelona: Antártida, 1993.
  •  DONALDSON, S. Hemingway contra Fitzgerald. Madrid: Siglo XXI, 2002.
  •  HEMINGWAY, E. París era una fiesta. Barcelona: Círculo de Lectores, 1987.
  •  MANUEL MORTERA, T. “Ernest Hemingway su obra y su tiempo”. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete: 1987, 1, pp. 51-64.
  •  MINGUET, J. M. Salvador Dalí, cine y surrealismo(s). Barcelona: Parsifal Edicions, 2003.
  •  PIÑERO, E. “París era una mujer: Gertrude Stein y la eclosión de las artes.” BELLS: Barcelona english language and literature Studies: 2004, 13.
  •  POMET, A. “Cole Porter, el dandi homosexual más exquisito”. El mundo magazine: 31 octubre 2004, 266.
  •  SCHICKEL, R. Woody Allen por sí mismo. Todo lo que desearía saber sobre el genial cineasta y sus películas de su propia voz. Barcelona: Robinbook, 2005.
  •  STEIN, G. Picasso. Buenos Aires: Editorial Schapire, 1959.
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